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dilluns, 29 de juny de 2015

La playa con niños

Con lo que me gusta a mi espachurrarme en mi toalla y quedarme allí inmóvil a cual lagartija al sol hasta tostarme y quedarme del color de la gamba.
Ese color gamba tan específico de los alemanes cuando se vienen a España a pasar la vacaciones, me encanta verlos con sus zapatillas y calcetines incorporados ( hay una moda en Alemania que aquí no está...) y con su colorcito a gamba achicharrada.

Que poco me queda a mi de esos días... Ahora en vez de tostarme al sol inmóvil mi posición a pasado a la de estar sentada a modo de indio para poder salir corriendo más veloz que una gacela cuando el peque decide que es hora de remojarse...

Eso si, el situarme en primera fila de mar en la playa me encanta, ya tengo excusa para llegar la ultima a la playa y plantarme la primera, tengo un niño, tengo excusa 😜

Lo que os decía antes, eso de estar estiradita al sol, tranquilamente se me ha pasado ahora no hay descanso. 

"Al agua patos!! Chapuzón!! Uii que tiene frío... Vamos a secarte... Noooo!!! Yo quiero agua!!" Todos corriendo detrás del peque otra vez y así mil y una vez... Es el cuento de nunca acabar.

Yo con mis kilitos de más, que bien estaría quietecita, sin que nadie me viera lo suficiente... Pues no! Al pie del cañón... Si señores soy esa mamá que se planta en la orilla con su retoño y os mira con cara de pocos amigos a los que estáis disfrutando de mi cómica actuación... Esa a la que el bañador le juega malas pasadas cuando viene una ola... Esa que no para de correr de un lado a otro detrás de un niño que parece una peonza...

Antes, el mojarme el pelo era un gran esfuerzo... "Nooo que me lo acabo de planchar!!!" Y todos respetaban tu cola de caballo perfectísimamente lisa... Hasta me llevaba un peine a la playa! Si señores, como John Travolta en Grease, "No sin mi peine!!!" Era mi grito de guerra.
Ahora mi cola parece un estropajo viejo y me da igual si me lo mojan o no. Igual es mejor mojarlo así parece que se te ha puesto mal con la excesiva sal que lleva el agua de mar de Tarragona.

¿Y los trastos? ¡¿Cuántos trastos necesita un niño de un año?! Ahora ya no solo llevo una bolsa con las toallas y cosas varias ( no mi peine ya no tiene lugar en la bolsa... )
Ahora también llevamos una bolsa igual de grande que la principal llena de pelotas, cubos, palas, manguitos... Y el rastrillo! Que no falte el rastrillo!! El utensilio preferido del niño! Ya puede haber un maremoto que el rastrillo seguro que se salva porque no lo suelta ni queriendo.
Y bueno también está el flotador, la barca, la sombrilla, la mochila portabebes que nos va divinamente para tener las dos manos libres para cogerlo todo, con tanto trasto...

Lo de la sombrilla es un punto que podría estar horas y horas hablando de ella, porque va divinamente cuando no tienes a nadie pegado a ti pero a la que tengas a alguien muy pegado no puedes ni abrirla porque le tapas el sol... "Pues señora apártese!" Le diría muy descaradamente pero empiezas a mirar alrededor y la playa parece un tetris de gente, sombrillas y toallas... Así que lo mejor es dejarla abierta aunque no la vayáis a utilizar...

Siempre hay a alguien que le molesta tener niños cerca, señores los niños corren, hacen la croqueta, se rebozan en tierra, salpican agua, gritan de contentos y si tu toalla esta en mitad del paso puede que hasta te la pisen! Si no te gusta, vete a un balneario!

Luego están los biquinis traicioneros que no están probados ni a base de niños ni de olas. Pero este es otro tema que trataremos otro día ( váyase preparando Señor Calcedonia ).

Por último os dejo una foto de mi peque en la playa!!! 


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