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dimarts, 26 de maig de 2015

Cuando el instinto materno te habla

La primera vez que mi marido me dijo que era una buena madre lo miré con cara sorprendida y esperando a oír un rintintín bromista a continuación, pero no lo hubo, lo estaba diciendo en serio, y sigue diciéndomelo en serio cada día desde que trajimos a este mundo a nuestro hijo.
Aún me sorprendo, incluso le contesto que no es verdad cuando sigue diciéndomelo y lleva un añito ni nada más ni nada menos diciéndome frases de apoyo por mi papel como madre. Cuesta creértelo.
¿Porque esa baja autoestima a la hora de ser mamás? Si alguien me dice q hago bien mi trabajo respondo que ya lo sé, que hago lo que sé, porque recibí unos estudios para hacerlo bien, pero...¿quien nos enseña a ser buenos padres? Los niños no nacen con un manual de instrucciones y cada día surgen diferentes obstáculos que superar y la mejor forma de hacerlo es preguntarte como madre ¿que es lo mejor para él? Se te ocurren maneras pero no sabes... Llamas a tu madre, a tu suegra, a tu abuela... Todas te dicen lo mismo...  Yo haría tal o cual pero...Tu sabes que hacer, la solución esta dentro de ti, sólo tú sabes lo que es mejor para tu hijo.
Al principio es difícil dejar hablar a tu instinto materno y recurres rápidamente al Doctor Google, que alguna veces te soluciona algo, pero otras se queda corto, necesitas algo más, y es entonces cuando empiezas a oír a tu instinto, lo sientes y dejas que fluya. 

Empiezas a saber que hacer en cada momento, y lo haces ya sin pensar, sale de ti, te sientes madre, te ha costado pero lo has conseguido, y es cuando empiezas a disfrutar de éste sentimiento que a nacido dentro de ti... Disfrutas siendo madre, disfrutas de tu bebé mientras lo arrullas para que se duerma, porque cada instante lo disfrutas si es con tu bebé.

Es entonces cuando hechas la mirada atrás y recuerdas el caos de los primeros días, y te ves a ti misma, pero diferente, ya no eres la que eras hace unos meses. Te ves evolucionada, remasterizada y renovada. Ahora eres otro tipo de persona, eres mamá.
No solo a nacido tu bebé también ha nacido una mamá. 
Te descubres a ti misma y dejas florecer el instinto que a nacido en tu interior.

Las cosas que antes te importaban han pasado a segundo lugar, porque lo que más importa ahora es tu familia.

Te das cuenta que has elegido bien a la persona que duerme a tu lado, ese al que prometisteis amor eterno, y olvidastes los primeros meses de vida de tu hijo. Vuelves a mirarlo con los mismos ojos que hace unos años atrás y te sorprende como papá. Él también ha cambiado. Ves una versión mejorada de tu pareja y eso te hace feliz.
Empiezas a pensar que ya es hora de volver a hacer cosas juntos, de salir, de relajaros juntos, de hablar de lo bien que lo estáis haciendo...

Tu vida a cambiado, tú has cambiado, tu nuevo Yo engloba mucho más de lo que  nunca habrías imaginado. Ya no hay retos imposibles porque puedes con todo. Eres capaz de todo por tu familia. Por tu hijo. 

Y derepente comprendes lo que significa de verdad la palabra AMOR, así, con mayúsculas. Amor incondicional, amor del bueno, del que no se acaba, ese amor que va floreciendo en ti y nunca se marchita... Amor de madre.

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